Os traigo hoy la traducción de una reflexión de Syd Lynch, respuesta a una foto suya retocada sin su permiso. Me ha llegado hasta el alma, además llevo un tiempo pensando en todas las mujeres que dan a luz y sienten esa gran presión social de que tienes que “recuperarte” lo antes posible. Y con “recuperarte” quiero decir estar “hermosa” y “perfecta” aunque sea a costa de tu salud. A todas nos gusta sentirnos sanas y lindas, pero por favor ¡Escuchad a vuestro cuerpo y hacedlo de una forma saludable!
Es la primera vez que publico algo que he traducido yo misma así que si encontráis algún error agradecería que me lo dijerais :). Sin más os dejo con la reflexión:
“Ha pasado algo hoy que jamás pensé que podría pasarme. Algo que les pasa a las famosas y a las modelos; pero no a mí.
Siempre me he sentido incómoda con mi cuerpo. He sentido que un montón de cosas diferentes estaban mal, debido completamente a lo que sociedad, revistas, anuncios, televisión, carteles y tablas de tallas me han dicho que era “correcto”, “aceptable”, “sexy” y “bonito”.
Desde el – mi pecho es muy plano, estoy demasiado delgada, quiero caderas más grandes, quiero curvas, quiero parecer una chica, etc; al – mis tetas son muy grandes, tengo demasiadas curvas, estoy gorda, mi estómago es horrible, tengo papada, mis piernas se tocan es inaceptable, soy una bruta, por esto nunca he tenido novio, por esto perdí a mis amigos, etc.
Hasta el día de hoy no he sido feliz con mi físico, pero por primera vez, de verdad, estoy haciendo algo para cambiarlo. He estado comiendo mejor, haciendo ejercicio, cuidando mi cuerpo y aceptando que algunas de las cosas que veo en las revistas nunca serán mi realidad.
Nunca me pareceré a Miranda Kerr o Kate Moss, y nunca me pareceré a Beyonce o Jennifer López; y eso está bien.
Yo soy, y siempre seré yo misma. Grande o pequeña. En personalidad y tamaño.
Llegué a casa, entré en Facebook y tenía una notificación de que me habían etiquetado en una foto. El fotógrafo permanecerá en el anonimato, porque el drama en esta situación no es necesario y, sinceramente, no merece mi tiempo.
Como está marcado la foto de la izquierda está retocada y la de la derecha es la original.
Lo que la foto retocada me decía, en mi cabeza, es que no era lo “suficientemente bonita” como soy de forma natural, y que tenía que ser cambiada y deformada para encajar en la idea de “guapa” y “socialmente aceptada” que tienen los fotógrafos. Que no era lo suficientemente buena sin el toque del ratón para estar en su Facebook. Que no era tan guapa como la otra gente de la foto y que eso había que arreglarlo para que todo encajáramos juntos.
No me gusta como salgo en la foto de la derecha. Es muy difícil para mí mirarla; pero me siento todavía más incómoda mirando la foto retocada, porque NO SOY YO. El retoque debe haber sido hecho pensando que yo estaría emocionada porque FINALMENTE me parezco a las chicas de las revistas, o quizás pensando que yo no me enteraría. Cualquiera que sea el motivo, me ha ofendido, dolido y la seguridad e imagen positiva de mi propio cuerpo ha sido mutilada.
Parezco lo que parezco. He aceptado esto. Tengo mi cuerpo. Es como ningún otro. Es único con todo lo bueno, malo y feo.
Tengo ganas de hacer un documental desde el punto de vista de una adolescente que vive en el centro de todos los estereotipos y presiones sociales de lo que es socialmente “sexy” y “feo”. Entrevistas con el público, cirujanos plásticos, famosos, doctores, nutricionistas, etc.
Así es como va a empezar.
Independientemente de cómo me veo, tengo amigos y familia que me quieren por mí misma, porque lo que parezco físicamente no es importante para ellos y seguro no determina si somos amigos/familia o no. Lo que importa es que soy yo misma, con mi personalidad propia, que quiero a la gente que me quiere, que apoyo a mis seres queridos igual que ellos lo hacen por mi, que podemos reír y llorar juntos. No si entro en una talla XS. No mi tamaño de sujetador, de ropa o el color de mi piel o mi pelo. Porque te puedes parecer a alguien, pero no puedes ser como alguien. Como pareces y quién eres realmente son dos cosas muy diferentes.
Así que esto es para todos los que os habéis sentido mal con vuestra apariencia física:
Eres quién eres. Puedes ganar o perder peso y crecer y fluctuar y cambiar. Pero no lo hagas porque creas que es lo que tienes que hacer para ser amado. Porque creas que es lo que tienes que hacer para ser respetado o escuchado o mirado. Hazlo porque quieres hacerlo, por ti, y hazlo de una manera saludable. Hazlo con respeto y amor hacia ti mismo, con motivación para convertirte en lo que quieres físicamente.
Si tienes un cuerpo y no estás a gusto con él, puedes cambiarlo.
Si tienes una personalidad desagradable, la realidad puede darte una gran bofetada en la cara y el mundo te mostrará que una personalidad así es infinitamente peor que un cuerpo “diferente”. Gracias por leer esto.
Syd Lynch – 17 – Los Ángeles – Aspirante a actriz – Amiga – Pariente – Hija – Ser humano”
Podéis encontrar el texto original aquí.
Publicado por María Pérez
